Título: Aida Dos Santos Menezes “La Leona de Tokio”
Del Racismo a las Olimpiadas (I parte)
“:… Es muy importante ser honrada en la vida. Cuando se trata de los Juegos Olímpicos, me puse un poco triste. Fue muy doloroso para mí ser la única mujer en la delegación. Sin entrenador, sin material para competir, y quería representar bien Brasil, y todas las modalidades eran solo masculinos. Cuando me fui de aquí, me fui con la selección de voleibol masculino. Me dijeron que no iría a la final, que no podía ir a la final. No sé cómo me ayudó eso. Me gusta el desafío. Pobre, viviendo en el cerro, hija de padre y madre analfabetos. Siempre los desafíos me han movido…”
Aida Dos Santos
Nació el 1 de marzo de 1937 en Morro de Arroz, Niterói, Río de Janeiro, Brasil, hija de un albañil, analfabeta que mantuvo una pugna durante su vida con su hija Aida. Sus inicios en el deporte fueron en la calle, jugando voleibol, a escondidas de su padre, que repetidamente la regañaba: “... tienes que trabajar en la casa para ayudar con el sustento familiar, somos 8 aquí para que te pongas a jugar con un balón, eso no da dinero…” , pero en la calle, en las casa donde trabajaba, en el juego, en la escuela tenía que bregar con los insultos raciales. Unas de sus anécdotas que ha divulgado en entrevistas ha sido muy categórica cuando tenía que salir en defensa de su integridad: “...No podía practicar como quería porque, en esa época, los negros no jugaban voleibol. Recuerdo un partido, en el gimnasio de Niterói, en el que yo era la única negra en la cancha y escuché desde las gradas: '¡Fuera de ahí, criollo, tu lugar está en la cocina!'. Cuando terminó el partido pedí el micrófono: 'Mi lugar está en la cocina, en la sala, en el dormitorio, en el balcón, pero también en una cancha deportiva', respondió…”.
Trayectoria Deportiva
Sus comienzos fueron con el club Vasco de Gama en la disciplina de atletismo, salto alto, jabalina y carreras de 100 mts. Aunque se escabulló de la casa para asistir a las prácticas, era inútil, su padre la amenazaba con palizas y encerramientos.
No se dejó amedrentar participó en el club Botafogo, entrenaba lanzamiento de jabalina y salto alto. Aunque la pugna con su padre seguía, en la pista también la discriminación era igual, el desafio era entrenar, desafiar y competir. Como miembro del club Botafogo, asistió a los torneos estatales y nacionales destacando en santo alto. La selección nacional de atletismo era la meta.
En su primera competencia oficial de atletismo ganó la medalla de oro en salto alto, corrió desesperada, contenta a su casa, les mostré la medalla a mi madre, que remendaba el pantalón de mi hermano menor, eramos 6 en total. Mi padre se levantó del catre donde reposaba y preguntó: “...si había traído dinero. Le dije que no y me respondió que la medalla no daba dinero a nadie: '¡No vas más! Los pobres tienen que trabajar para mantenerse…”.
Su primera competencia internacional fue en los Suramericanos de Atletismo en Lima, Perú en el año 1961, obteniendo la medalla de oro en salto alto, con un registro 1,60 metros, récord para la competencia.
En los II Juegos Iberoamericanos de Atletismo en Madrid, España en el año 1962, ganó la medalla de oro en salto alto con marca de 1,56 metros.
Juego Sudamericanos de Cali, Colombia, 1963 se colgó la medalla de plata con un salto de 1,58 metros, y en la prueba de lanzamiento de jabalina la medalla de plata con un lanzamiento de 38,29 metros.
En los Juegos Panamericanos de 1963 celebrados en Sao Paulo, Brasil, en salto alto alcanzó el 5to lugar saltando de 1,53 metros.
Juegos Sudamericanos de Buenos Aires, Argentina, 1966, ocupó el segundo lugar en la prueba de salto alto con marca de 1,60 metros
Juego Panamericanos de Winnipeg, Canadá 1967, en la disciplina de Pentatlón, conquistó la medalla bronce con un puntaje de 451 puntos y en salto alto ocupó el 5to lugar.
Sudamericano de Atletismo de 1969 en Quito, Ecuador, compite por primera vez en Pentatlón y obtiene la medalla de oro en Pentatlón con 4422 puntos.
Sudamericano de Atletismo de 1971 en Lima, Perú ganó la medalla de oro en Pentatlón con 3716 puntos.
En los Juegos Olímpicos de México, 1968 Aida Dos Santos, volvió a competir en Pentatlón, pero no llegó a clasificarse.
Juegos Panamericanos de Cali, Colombia en 1971, ganando la medalla de bronce en el Pentatlón con un puntaje de 3887.
Anécdota en las Olimpiadas:
Con este perfil atlético ya Dos Santos ya tenía asegurado un cupo para las Olimpiadas de Tokio, Japón 1964, pero el camino era arduo, escabroso, las autoridades estaban reacios a incluirla, le exigían que presentará pruebas de sus saltos, los fogueo sin previo aviso. Pero al final logró el cupo y se convertiría en la única mujer y afrodescendiente de la delegación brasileña integrada por 38 atletas y creyendo que con la noticia su padre dispusiera de su aptitud, la pugna se incrementó con su padre, por demás su padre le quitaba el dinero de la beca deportiva.
En el desarrollo de los Juegos Olímpicos, no contó con ningún apoyo logístico ni humano por parte de los jefes de la delegación; no tenía uniforme oficial, ni zapatos, ni entrenador ni intérprete. En la grama del estadio buscando a los jueces de la competencia supo que no estaba registrada, al rato, fue inscrita para la competencia en salto alto y jabalina. Con la franela del club Botafogo. En sus primeros saltos logró sortear la vara para clasificarse dentro del primer grupo, y en la siguiente ronda logró el pase para la final de salto alto, aunque se resintió de una mala caída y tenía dificultad para caminar. Estaba sola, en las graderías nadie de Brasil asomaba una banderola: “... al salir de un restaurante, el atleta cubano Lázaro Betancourt me vió cojeando y me llevó al servicio médico de la selección de Cuba, y me aliviaron mi dolencia en el tobillo. Pero esta acción solidaria tuvo repercusiones políticas ya que enseguida hubo nota de prensa diciendo que mientras Brasil huía del comunismo, yo era aliado de Cuba, que iba a Cuba vía México…”
Dos Santos superó los estigmas, los reproches, las burlas y en la final por el medallero olímpico logró posesionarse con un cuarto lugar con un salto de 1,74 metros, para convertirse en la primera atleta afro Sudamericana en participar en una final olímpica. En el desarrollo de las pruebas que Aida participó, jabalina, no asistió ningún delegado ni atleta al estadio.
En un homenaje que le brindaron a Dos Santos la atleta olímpica Fabiana Murer comentó: “..“Ser la única mujer en los Juegos y afrontar este desafío debe haber sido muy difícil para ella, sobre todo psicológicamente. Debe haber sido aterrador, pero ella es un ejemplo de la fuerza de las mujeres. Aída dos Santos fue pionera e hizo historia en el deporte brasileño”.